El Apple Watch está a un mes escaso de llegar al mercado, y esto no supone únicamente que se van a producir unos cambios tremendos en el actual panorama tecnológico, sino que estos cambios también van a tener lugar dentro de la propia compañía. Las Apple Store son sin duda uno de los emblemas de la marca de la manzana, un emblema que dentro de muy poco se prepara para afrontar los cambios más profundos en su historia desde que se abriera la primera tienda en 2001.

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El Apple Watch plantea numerosos retos a Apple, quizá el más difícil de todos ellos es conseguir transmitir al potencial cliente el valor de su compra. Por supuesto, esto seguirá haciéndose a través de las Apple Store, pero para que resulta eficaz va a ser necesario realizar grandes cambios en su estructura y organización.

El primer de todos ellos es lógico: el Apple Watch no va a estar al alcance de todo el mundo. Olvidemonos de entrar en la tienda y comenzar a trastear con él como si de un iPhone o iPad se tratase. El reloj de la manzana no funciona así, estará protegido en todo momento por una mesa con una vitrina de cristal. Podremos verlo, sí, pero si queremos tener acceso él deberemos dirigirnos a los empleados de la tienda.

Con la llegada del Apple Watch, las Apple Store se preparan para los cambios más profundos en su historia

La estrategia que Apple ha preparado para vender sus reloj inteligente es diferente a todo lo que han hecho anteriormente. La experiencia de uso del Apple Watch va a estar controlada en todo momento por un empleado, él será quien nos facilite los modelos que queremos probarnos, él será quien nos guíe por las diferentes funciones de dispositivo y él será quien ponga punto y final a la prueba del profundo.

Porque sí, a diferencia del resto, el tiempo para probar el Apple Watch será limitado: 15 minutos por cita. La cita podrá ser concertada vía online, para así asegurarnos que somos atendidos al llegar a la tienda, o directamente en la propia Apple Store si estamos dispuestos a esperar la más que probable larga cola de personas que se mueren por probar lo último de la manzana más famosa del mundo.

Por otro lado, la estrategia de ventas del Apple Watch también implica de un modo más directo a los empleados de la tienda, pues si a alguno de vosotros os parecían algo “pesados” o “recurrentes”, ahora lo serán todavía más. Apple quiere que sus empleados construyan una relación de confianza con los clientes del smartwatch, ese tipo de relaciones en que está permitido decir cosas como “¡Guau! Ese modelo te queda genial!” o “Creo que tu estilo es divertido”.

En este sentido, la experiencia de compra será mucho más personalizada, algo que la propia naturaleza del producto requiere. Pues no nos olvidemos de que ya no compramos únicamente un dispositivo tecnológico, estamos comprando también moda, y vender esto último es casi más difícil que lo primera. De hecho, buena parte de la promoción que está realizando Apple hasta el momento sobre su reloj inteligente, está más enfocada al mundo de la moda que no a mostrar sus virtudes tecnológicas.

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Así que sí, las Apple Store se enfrentan a un importante reto a partir del mes que viene: conseguir cambiar lo suficiente como para adaptarse a un dispositivo tan especial como el Apple Watch, pero seguir manteniendo al mismo tiempo esa identidad que las ha caracterizado hasta el momento. Desde luego, todavía no podemos saber si los smartwatch van a ocupar un lugar en nuestras muñecas en los próximos años, pero no cabe duda de que Apple lo va a intentar con un enfoque totalmente diferente.

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Jesús López (689 Posts)

Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones de profesión, en continua formación, amante de toda la tecnología como afición y redactor de contenidos para varias webs de Internet.