Jordi Sánchez, conocido especialmente por interpretar al “Recio” en La que se avecina, está realizando una gira teatral por las Islas Canarias con la obra El trámite, escrita por el cineasta canario Aarón Gómez.

Jordi Sánchez desespera en El trámite

El trámite es un proyecto llevado a cabo por Acelera Producciones, productora grancanaria que ha apostado por el carisma de este joven guionista e intérprete, para encauzar la obra a través de las islas afortunadas. Además de Jordi Sánchez y Aarón Gómez, el resto del reparto lo conforman Kike Pérez y Mingo Ruano, este a su vez director de la obra.

El trámite constituye una perspicaz sátira hacia la actual burocracia española, una ridiculización de las incongruencias e irregularidades de sus procedimientos administrativos. A través de situaciones atípicas e ingeniosos diálogos dirigidos directamente al espectador, la obra refleja muchas de las cuestiones que atañen a la relación ciudadano-gobierno, en las que no todo es justo, no todo tiene solución y no todo tiene sentido.

La historia se desarrolla en un edificio gubernamental, similar al que ocupan en ese momento los espectadores, y en la sala de espera surgen situaciones tan surrealistas como grotescas; pero que, paradógicamente, funcionan como trasunto de la amarga e irremediable realidad.

Un funcionario, un guardia de seguridad y un universitario desempleado

Los contrastes que se presentan entre personajes son una perfecta metáfora de los problemas que afectan a la sociedad a modo de epidemia: un sacerdote y una drag-queen, un inmigrante y un funcionario, un estudiante obstaculizado por un guardia de seguridad y luego por un agente del SGAE.

Asimismo, la caricaturización de todos esos conflictos recuerdan a los bucles conversacionales de los mismísimos Hermanos Marx, una herencia que ha caído sobre esta comedia para tratar temas como la inmigración, el desempleo, la corrupción, el abuso de derechos de algunos trabajadores o la pasividad tanto de los funcionarios como de los muchos desempleados españoles que certifican su gandulismo. Todo ello agravado por coreografías, cantos en directo y la impresionante expresividad mímica de Aarón Gómez, que sin duda es el plato fuerte de la obra.

La versatilidad de los intérpretes destaca por encima de todo, con una efectividad que nada tiene que envidiar a los actores más populares del panorama nacional.

El lanzaroteño Kike Pérez es capaz de encarnar a un transformista, una amerindia o un tosco canario con acento cerrado. Su espontaneidad, unida a la desgana y la torpeza de sus personajes, dota a la obra de la naturalidad que hará irrumpir cientos de carcajadas en la amplitud del teatro. El espíritu canario lo posee inmensamente, lo domina, para expresar todo lo que el público ha visto y ve continuamente en la cotidianidad de su entorno.

El grancanario Mingo Ruano, también director de la obra, despliega un abanico de personalidades capaces de cambiar de acento y de sexo. Esa funcionaria pluriempleada con barba es también un austero cura peninsular, una energética gimnasta y un místico meditador argentino. Ruano es un actor con carácter que coge cada papel por los cuernos y lo hace suyo con descaro y agudeza. Todo un animador teatral, cuyas obras nunca supondrán un fracaso, tan solo por el hecho de aparecer en escena.

El tinerfeño Aarón Gómez, guionista y cabeza de reparto, es el ejemplo perfecto de intérprete con mayúsculas. Su personaje de titulado sin futuro logra la empatía de una buena parte del público, pues encarna la impotencia que baña a esos jóvenes de la generación más preparada de España. Gómez no solo demuestra su versatilidad actoral a través de distintos acentos y acertadas —e irónicas— expresiones faciales, sino que además deleita al público con una apabullante mímica corporal, capaz de convertir un confuso discurso político que nadie comprende en una brillante crítica a la corrupción y la demagogia que, sin necesidad de palabras, es traducida de forma clarividente y sencilla. Su versatilidad brota bajo la mirada exigente de un público que aplaude; es, en resumidas cuentas, un artista.

El talento de tres islas canarias se funde con el talento catalán de manos del magnífico Jordi Sánchez. Una vez comenzada la función es el primero en salir, irrumpiendo en medio de la oscuridad para sorprender a los presentes. El actor aprovecha en ocasiones sus clichés como Antonio Recio para ganarse la cercanía del público, además de una inesperada referencia al propio personaje. Guardia de seguridad, agente del SGAE, funcionario…; el antagonismo parece ser la mejor elección para Jordi, que provisto del carisma suficiente, es capaz de producir empatía pese a la naturaleza deshonesta y sucia de sus personajes, haciendo de sus espectadores unos sindrómicos holmienses.

El humor de dos provincias supuestamente confrontadas consigue unir a miles de espectadores en una sola. Muchos asisten al evento siguiendo el rastro artístico de Jordi Sánchez; sin embargo, este los lleva hasta un afluente de jóvenes artistas que ocupan toda la prioridad escénica. Sin duda se trata de espléndidos actores-revelación capaces de crear buen teatro en las islas y con un talento y una necesidad de regeneración que, junto al impresionante escenario de estas, son los que consiguen atraer la atención hacia la cultura audiovisual en Canarias. Ellos, solo ellos, y muchos como ellos llevan a cabo ese trámite.

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Lorena Alemán (35 Posts)

Guionista de pequeñas cosas, escritora de historias a medio y pintora de miedos. Twitter: @AleLorelay