Trash es una película que entretiene y que llama a la cabeza y al corazón. Una cinta entretenida que aunque narra situaciones muy duras, deja siempre pinceladas de humor infantil, de esperanza y de la dignidad que muchas veces muestran aquellos que tienen todo en contra.

imovilizate30112014

Trash, todo menos basura

Lo primero que nos sorprende de Trash, y tiene mucho con el buen hacer con el guionista, es que Richard Curtis, el rey de la comedia romántica en el cine británico, haya logrado cuadrar tan bien, con las suficientes pinceladas de ternura e idealismo, una película con trasfondo social y basada en unas coordenadas políticas y sociales que le caen bastante lejos de su Nueva Zelanda natal.

No está de más recordar que el guionista de Trash es el padre de éxitos de taquilla y de público como Notting Hill o Love Actually por lo que sorprende la capacidad que ha tenido para crear una historia que se desarrolla en Brasil y sus protagonistas son meninos de rúa que sobreviven reciclando en un vertedero de basuras.

Desde el minuto, en Trash, uno se apercibe la crítica social sobre las situaciones demenciales que se viven en muchos – mejor decir casi todos – de los países que configuran el subcontinente americano, aunque envuelta en el buen hacer y el buen actuar de todos los que de una u otra manera trabajan en la película haciendo mención especial al director Stephen Daldry que ya nos soprendió, agradablemente, con Bill Elliot (quiero bailar).

Trash nos lleva al Brasil actual dónde tres niños de la calle, Rafael, Gardo y Rato se encuentran con una cartera en el vertedero de basura dónde sobreviven recogiendo basura para su reciclaje. En la cartera y en clave, se encuentran las claves para encontrar las pruebas de una, una más, red corrupta encabezada por un político.

El desarrollo de Trash son las peripecias que tendrán que sufrir los tres jóvenes para lograr resolver el jeroglífico que los llevará a destapar una red corrupta más. Lo que hay en juego es tan importante que un policía a sueldo del político corrupto intentará hacer todo lo posible, incluso matar, para evitar que le caso se destape.

Finalmente será una cooperante norteamericana que trabaja en una parroquia a la que acuden asiduamente los tres niños, la que dará difusión a las pruebas del caso de corrupción a través de Internet y de las redes sociales provocando la caída de la mafia corrupta.

Trash es una película que nos permitirá contemplar cómo viven los meninos da rúa en Brasil pero que también es un canto a la esperanza del poder que tiene la niñez y la juventud para cambiar las cosas, y como dicen Rafael, Gardo y Rato, hacer lo correcto.

De todos modos, y desgraciadamente si la situación no cambia, podemos acabar siendo un país con la misma situación que narra la película; según UNICEF la tasa de pobreza infantil llega al 27% en España, eso son 27 niños de cada 100.

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Gonzalo Sanchez del Pozo (462 Posts)