Si ahora cerrásemos los ojos y accediéramos al imaginario colectivo, una gran mayoría, podríamos ver la cara ensangrentada de un joven Robert De Niro, en la piel del brutal Max Cady, llamando a un asustado Nick Nolte, en el papel del abogado Sam Bowdem. Lo que quizá pocos sepan, es que los dos personajes ya cobraban vida en la gran pantalla cuando ambos actores rondaban la veintena,  de la mano de Robert Mitchum y Gregory Peck.

Abogado

Los años no perdonan

Aunque existen diferencias claras entre la versión clásica dirigida por J. Lee Thompson, El Cabo del Terror de 1962 y el remake dirigido por Martin Scorsese, El Cabo del Miedo de 1991, la esencia de la historia que narran los dos largometrajes, tiene su punto de encuentro en la novela de John D. MacDonald, titulada The Executioners publicada en 1957.

En la historia, dos viejos conocidos se reencuentras tras varios años. Max Cady, un peligroso y brutal agresor sexual y Sam Bowem, un reputado abogado de provincias. Cady busca a Bowem, tras salir de la cárcel, para arreglar cuentas pendientes. El acoso, la persecución y las amenazas veladas van en aumento a lo largo del fiml, llevando a Sam y su familia al límite.

Cape Fear

Ambos  largometrajes, titulados en Estados Unidos Cape Fear, inician su viaje a lo largo de los años, desde este cruce de caminos que es el argumento común. Cada una le da su toque personal, lo adorna de acuerdo a la época en que le tocó nacer, crecer y sobrevivir.

En la cinta dirigida por J. Lee Thompson, su casi contemporaneidad con la novela de MacDonald, es un punto a favor, que hace que el desarrollo de la historia sea mucho más fluido y creíble. Por el contrario, en el caso de la película dirigida por Martin Scorsese, la adaptación a una nueva época floreciente, los años 90, dota a la historia y a la narración de una serie de artificios que pueden sacar al espectador de la atmósfera de tensión en la que se le pretende mantener.

 Clasica y Remake

Un abogado, un delincuente, una familia y la sociedad que les rodea, es el marco en el que primero Robert MitchumGregory Peck, Polly Bergen y una joven Lori Martin se zambullen, junto otros magníficos secundarios. Mitchum y Peck, delincuente y abogado, respectivamente, hacen dos magistrales interpretaciones llenas de sutileza, de profundidad y matices, llevando, junto con sus compañeros, la tensión del publico a niveles de autentico estrés.

Años después, Robert De Niro,  Nick Nolte, Jessica Lange y la prometedora Juliette Lewis, desarrollan un remake ambientado en los albores de los años 90, lo que dota a las interpretaciones de los mismos altibajos que caracterizan los inicios de la década. Cave destacar la actuación de De Niro por encima de las demás, aunque ya no es el mismo tipo de “malo” que interpretó Mitchum. La sutileza y la pausa de las épocas pasadas, dejan paso a la brutal y veloz visión social que plasma Scorsese.

Como curiosidad hay que resaltar que ambos largometrajes comparten reparto. Scorsese juega con los actores y el espectador, transformando a los protagonistas del clásico, en secundarios y a los secundarios, en cameos en su remake. Esto, pone aun más de relieve las diferencias entre las dos versiones. Y por supuesto, no se puede olvidar la aparición de dos grandes actores en la cinta de 1962: Telly Savalas, el famosísimo policía de la serie Kojak y Edward Platt, cuyo personaje más representativo fue el de ¨El Jefe¨ en la mítica serie Superagente 86.

 Kojak - Superagente 86

Envejecer no siempre es fácil. En el caso del largometraje de J. Lee Thompson, ha pasado a la historia del cine sin ser muy recordado por el gran público, aunque es una magnifica película. Por otra parte, cuesta reconocer a Martin Scorsese en su remake y a pesar de haber cosechado grandes éxitos durante su estreno y los años posteriores, los achaques se le van notando y mucho.

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Joaquín R. Yáñez (4 Posts)

Comunicador, fotógrafo, escritor, poeta, cinéfilo sin fronteras, tenor de ducha, sprinter de pasillo...