imovilizate03112016

Dejando aparte que los libros de Dan Brown tienen un éxito inversamente proporcional a su calidad, esto es, mucho éxito y grandes ventas, la saga cinematográfica a la que pertenece Inferno tiene casi la misma calidad que los libros en los que se basa, es decir, ninguno.

Después de haber convertido en película los libros El código Davinci y Ángeles y demonios, la tercera película de la saga hace bueno el dicho de que “segundas partes nunca fueron buenas”, en este caso concreto estaríamos hablando de terceras partes.

Podemos decir, en nuestra opinión, que la fórmula que ha utilizado el cineasta Ron Howard en este ciclo de películas estaba ya agotada antes de que los créditos aparecieran al final de la película El código Davinci.

Bien es cierto que con semejante base literaria, se puede utilizar también un dicho de la sabiduría popular que dice “de donde no hay no se puede sacar”, pero el director de cine norteamericano tiene ya muchos años de oficio a sus espaldas como para poder tocar muchos resortes que hubiesen hecho a Inferno un filme más interesante.

El pretendido tour de forcé que Howard intenta plantear entre los dos actores que llevan el peso de la cinta, Tom Hanks y Felicity Jones, se queda en un fracasado simulacro, con una relación que para nada hace avanzar la cita.

La acción con la que el director de, entre otras, A beautiful mind, pretende hacer más fluida la película se convierte en un periplo en el que a tontas y a locas Tom Hanks y Felicity Jones y un buen número de actores de reparto se ven involucrados sin que se comprenda el fin de los saltos, los cuerpo a tierra y el chapuzón final en el que participa hasta la policía turca.

En fin, un auténtico despropósito de metraje que, a los que ha leído la trilogía de Dan Brown, les hará añorar la superior calidad de las novelas El código Davinci, Ángeles y demonios e Inferno, harán pasar por buenas las novelas antes que esta película.

Gonzalo Sanchez del Pozo (462 Posts)