imovilizate19092016

Y no solo por el argumento, la moraleja que Woody Allen imprime en todos sus filmes, o por ese bucle que se puede establecer en todas películas del neoyorkino que no hace sino volver una y otra vez sobre las relaciones sentimentales y de pareja, o más bien sobre las muchas veces incomprensibles relaciones humanas.

Pero nuevamente se demuestra la maestría de Allen detrás de una cámara. Gracias a él y la director de fotografía nos encontramos con una versión amable de lo fue el Hollywood de los años 30 del siglo pasado.

Un Hollywood que despliega todo su esplendor y glamour, con toda su calidez y siendo tratado como un mito, un mito al cual a todos los cinéfilos nos hubiese gustado vivir. Ahí puede residir el magnetismo de esta nueva película de Woody Allen.

Nos enseña un mundo y nos invita a entrar en él, aunque sea solo viviendo de modo vicario lo que fue el show business del Hollywood de los años 30 del pasado siglo. Además de plantear una comedia romántica el director hace guiños a otros géneros cinematográficos, como es el caso del cine de gánsteres.

El autor de Hanna y sus hermanas, que nunca deja nada al azar se rodea de un plantel de actores, que si no excepcionales, son ya habituales para los cinéfilos que acuden a sus películas. Nos referimos a Jessie Eisenberg, Kristen Stewart y Corey Stoll.

Normalmente a estas alturas del texto ya habría realizado una breve sinopsis del argumento de la película, pero, al menos esta vez, no la voy a hacer. Si todo lo que os he contado os atrae como el hierro a un imán, ir a verla en el cine y disfrutad de la misma.

Gonzalo Sanchez del Pozo (411 Posts)