imovilizate28112016

Intel, en colaboración con la Royal Shakespeare Company (RSC), acaban de dar un nuevo significado a la obra dramática La tempestad del dramaturgo inglés nacido en Stratford Upon Avon. Los actores han sido sustituidos por avatares lo cual permita transmutar al protagonista en un espectro o en un animal mitológico

Desde hace ya bastantes años la tecnología se utiliza profusamente en el cine tanto para crear con imagen de síntesis decorados que serían imposibles de otra manera y también para que protagonistas creados con ordenador, los avatares, se conviertan en un protagonista más. No tenemos más que recordar la película homónima del realizador canadiense James Cameron.

Pero ahora esos avatares acaban de desembarcar en el teatro. Hace pocas fechas se estrenó una producción teatral de la obra La Tempestad de William Shakespeare en la cual actores, luces y atrezzo han sido sustituidos por sensores de movimiento, hologramas y proyectores de imágenes.

Esta nueva, y tecnológica, representación de La Tempestad, estrenada por primera vez en un teatro hace 405 años, ha sido posible por la alianza entre la multinacional norteamericana Intel, la compañía de teatro Royal Shakespeare Company (RSC) y el estudio de animación británico The Imaginarium.

Tal es la perfección de los avatares que estos pueden simular tener 336 articulaciones, las mismas que tiene un ser humano. El Ariel que en la primera escena desciende desde el cielo no es en esta ocasión un actor de carne y hueso que desciende auxiliado por un sistema de poleas sino que es un avatar, esto es, un holograma proyectado sobre el escenario.

En realidad el avatar no es sino la plasmación en imagen 3D de los movimientos que realiza Mark Quartley, un actor de carne y hueso que se enfunda un traje que tienen 336 sensores. Los movimientos corporales que realiza el actor real se transforman, gracias a la tecnología Intel en una imagen.

Para lograr un holograma perfecto y que parezca que verdaderamente el actor Mark Quartley baja del cielo entre truenos y rayos se necesita la acción coordinada de 27 proyectores que van modelando la imagen del intérprete hasta en los más mínimos detalles.

Tal como relata Tawny Schileski, directora de investigación del cliente de Intel, no existen límites para esa nueva tecnología. Basta con tocar un botón para que los rayos y los truenos y la lluvia se conviertan en un fuego infernal que rodee al personaje. Para Intel participar en la producción de esta nueva versión de La tempestad le sirve también para estudiar los límites de su nuevo sistema.

Durante la producción de La tempestad el avatar de Ariel aparece cuatro veces, inclusive en la función se puede ver al actor de carne y hueso que interpreta al protagonista con su imagen holográfica superpuesta.

Gonzalo Sanchez del Pozo (462 Posts)